jueves 24 de diciembre de 2009

¡Feliz 2010!


Queridos amigos de la blogósfera:

A pesar del paréntesis no me fui. En breve seguiré con mis espacios.

Gracias por la paciencia.

¡ ¡ ¡ FELICES FIESTAS DESDE EL CORAZÓN ! !

viernes 6 de noviembre de 2009

La rebelión de los "citizens" (o: Impunidades II)


Esta semana, los televidentes sobrevivientes a la inseguridad que nos va a matar todos, vimos con alegría que finalmente parecen haber llegado los tiempos en que los ciudadanos que realmente siempre han sido concientes de las imágenes de pobreza y sufrido la sensación de inseguridad, vean colmada su paciencia ante la pasividad del Gobierno, que no hace nada (igual que Nadie) y hayan decidido hacer algo. Me refiero al grupo de notables Marcelo Tinelli, Jorge Rial y Mirtha Legrand. En el caso del primero, tal vez influído por el Show de la Lágrima que desarrolló en su programa, sólo se limitó a un bergogliano pedido de "paz y justicia", que "es lo que queremos todos". Digamos, como si fuese cuestión de ponerse un par de anteojos de sol que algún indolente no quiere traer, sin querer darse cuenta que los reflejos que le molestan son los que contribuyó a crear en épocas como los 90.

Los otros dos casos son distintos, ya que involucran compromiso militante.

La Señora dijo que había que salir a la calle a manifestarse, así que "tendría que haber alguien que nos convocara a una marcha pacífica", así que tal vez lo veamos activo estos días al sufrido rabino Bergman, o Juan Carr, o... ¿la mesa de enlace?

Con respecto a Joe, no quedó muy claro si va a participar en política, algo que quedó descartado cuando dijo que "no le gustaría estar en los zapatos de Cristina", o al mejor estilo del Regimiento de Empujadores, exhortaba a otros "ciudadanos" a participar. En fin, tal vez él insista por el lado de los claustros.

En momentos como estos nos sentimos más confortados, como por ejemplo cuando Bush post-Irak declaró al mundo más seguro, o cuando Cobos post-traición evitó una guerra civil.

¡Argentina país generoso!

Foto: Orson Welles en "Citizen Kane"

Un cacho de cultura (o: Impunidades)


Mis felicitaciones al rector de la Universidad Nacional de La Pampa Sergio Maluendres, que no permitió la presentación "El ángel y demonio del espectáculo" del autodidacta porteño autocalificado mercenario Jorge Rial en el Aula Magna de dicha institución. ¿La razón? No aporta a la cultura.

El gurka quedó como veleta después del ventarrón, desafiando al rector a un debate que a veces parece una matoneada, en lugar y hora que decida el funcionario, que dicho sea de paso no le ha dado ni cinco de bola.

¡Ah, por supuesto! como no podía ser de otra manera surgió impune la palabra "censura", como suelen surgir otras veces impunes las palabras "ataque a la libertad de prensa", "reserva moral", "clientelismo", o tantas otras.

¿Se expresará AdePA? ¿Habrá que esperar alguna regurgitación al respecto de algún editorialista estrella?

A veces soplan aires saludables en algunos ámbitos de nuestro país. ¡Que se multipliquen!

miércoles 28 de octubre de 2009

Don Bluis (o: Los tiempos de la yapa)


De los recuerdos más intensos de mi infancia, uno de los que mejor define, según mi parecer, los pro y los contra del modelo globalizador consumista, es el de Don Bluis.

- Andá al almacén y comprá azúcar y masitas "Efe"- decía mi vieja y me daba un papelito con las cantidades, una bolsa y la libreta de tapas negras "para anotar".

El almacenero era Luis Funari, Don Bluis, un tano buenísimo que rondaría los sesenta pirulos. Su "hiper" era el salón delantero de su casa, enorme hasta de altura, cubiertas las paredes de estanterías, con dos mostradores que separaban la sección Almacén de Fiambrería.

Yo me acercaba a Don Bluis y le daba el papelito con el detalle.

Las "Efe" estaban, como todas las galletitas, en latas grandes y de allí se despachaban previa pesada.

El azúcar estaba en bolsas y de allí se separaba cada venta con un cucharón de metal con forma de media caña, como de un kilo de capacidad.

Y así casi todo, a granel y a la vista. Había olor a almacén en ese lugar.

Y las ventas tenían algo en común: la yapa, esa costumbre que era habitual y que aunque no sé de dónde proviene, sí sé que ya casi no vive entre nosotros.

Finalmente la mercadería, que nos daban envuelta o en bolsas de papel (afortunadamente no existían las de plástico), era anotada por Don Bluis en la libreta, que acumulaba el gasto fiado mensual.

¡Rara época donde existía la yapa para abaratar los precios, en lugar de darnos menos para abaratar manteniendo los precios!

Donde el almacén tenía olor a almacén.

Donde uno era un vecino para el comerciante y viceversa.

¿Que los costos eran mayores por una cuestión de volumen de compra comparado con un "hiper"? Puede ser, pero la calidad era mejor sin duda.

¿Que tenemos la ventaja de tener todo en un mismo lugar? Si pero ¿a qué distancia de nuestras casas? ¿es accesible para todos?

Los supermercados trajeron el incremento del consumismo a costa de la calidad y de la consideración del cliente como individuo con dignidad.

Como en el sistema global, existen muchas especies extintas o en vías de extinción en la simple "institución" de un supermercado: el almacenero, el verdulero, el carnicero, el panadero...

¿Habrá valido la pena?

domingo 20 de septiembre de 2009

Freud a la carta (o: Psicólogos "tutti"lógicos)


A raíz de mi dolencia y sus avatares melodramáticos, recibí un mail de un amigo de toda mi estancia en el sur (28 años y medio), en el cual me deseaba buena suerte y todas esas cosas.

Él vive desde 2004 en la CABA ya que su esposa está batallando desde entonces, hasta ahora auspiciosamente, contra una cruel enfermedad. Y me contaba, hablando de seguimientos adecuados que yo menciono en el post anterior, lo siguiente que le ocurrió hace unos años.

Un día entran dos médicos de Oncología, presumiblemente residentes de tercer año, o sea casi Especialistas en Oncología, o sea casi ONCÓLOGOS. Sus chapas podrán decir Dr. Fulanito - Oncólogo y no deberán disimular su falta de especialidad bajo títulos ambiguos como Dr. Vergazza - Cáncer de piel, o Dr. Chantúnez - Oncología, como vemos en ésta y tantas otras especialidades.

El asunto es que uno de los médicos le ofrece, para su esposa cuyo caso no era terminal, los oficios de un PSICÓLOGO ONCOLÓGICO. Así tal cual, sin anestesia.

Ustedes habrán visto que no soy muy afecto a los psicólogos ni a cualquier otro que trate de encorsetrar el comportamiento humano en un modelo, que puede tener sentido probabilísticamente sobre grupos pero ser dudoso en casos individuales. En fin...

Esto me lleva a las siguientes reflexiones:

¿Dónde coños se estudia la especialidad Psicología Oncológica? ¿Cuántos años lleva especializarse?

¿Qué servicios ofrece, en casos como el de la esposa de mi amigo, que no es terminal? ¿y si lo fuera? Tal vez un sacerdote en este caso sería más adecuado, para el creyente.

¿Habrá Psicólogos HIVlógicos, Denguemorragilógicos?

No me voy a extender, pero en definitiva creo que, al igual que otros personajes de la actualidad, no son más que el sobrenadante chantún de una sociedad globalizada en la pelotudez.

Por eso no nos asombra que cualquier autodidacta autoconvocado, o cualquier advenedizo sin moral ni aptitudes opinen de lo que no saben y encima logren la adhesión popular.

Así pasa en política, leyes, deportes y la disciplina o tema en que se nos ocurra indagar.

En este mundo que nos imponen pululan con ventaja los "tutti"lógicos.

Foto: http://www.inkblottestwallpaper.com/